Como padres, vivir con la amenaza de un incendio
forestal puede ser abrumador. Provoca una necesidad instintiva de proteger a nuestros hijos. Pero, ¿qué podemos hacer ante una amenaza tan grande? La buena noticia es que nuestras acciones, tanto individuales como colectivas, pueden marcar una gran diferencia. Los estudios sobre el comportamiento de los incendios forestales nos han enseñado a prepararnos y a preparar nuestros hogares para reducir los riesgos.

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